Green life, Naturaleza, Personal
Arbol de la Vida

El árbol de la Vida- Kigelia Africana (Sausage Tree) –

Por Eve Hoter, 8 de enero, 2018

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Volví a África, a la reconexión con nuestra cuna, a una abundancia y variedad de vida que rara vez había visto antes. Esta vez fue Botswana y Zambia. El año anterior fue fundamentalmente Zimbabwe.

Día tras día, inmersa en la observación de la vida silvestre, no pude dejar de admirar la interconexión que existe entre todo. No llegamos a comprender en profundidad lo interrelacionada que está nuestra vida con todo lo que nos rodea. El conocimiento que adquirimos al leer e investigar, es apenas la punta de un iceberg … hay tanto más allá de lo que sabemos y podemos llegar a conocer. Aun así, un pequeño atisbo ya despierta nuestro asombro por el equilibrio y la sincronicidad que hay en todo.

Para mí, el sausage tree se convirtió en un símbolo de todo esto. Crece majestuoso, con una copa exuberante, en el valle de Luangwa en Zambia. Sus grandes frutos, con forma de salchicha, maduran justo en la época más calurosa del año, para poder alimentar a los animales cuando la comida comienza a escasear. Es un árbol semi caduco, que mantiene sus hojas la mayor parte del año proporcionando sombra a la mayoría de los animales africanos. Este es solo el comienzo. Entre septiembre y octubre florece. Sus flores se abren por la noche para ser polinizadas por los murciélagos de la fruta que se alimentan de su néctar. Por la mañana, las flores caen al suelo, convirtiéndose en rica comida para impalas, puku, antílopes, etc. A su vez, los leopardos disfrutan de la sombra en sus ramas superiores y la usan para emboscar a los antílopes que vienen a alimentarse, escondiendo su presa entre sus hojas. Las hienas, alertadas por la llamada de alarma de un impala, se reúnen pacientemente debajo de él, esperando las sobras que caen del festín del leopardo o a veces, una vez que el leopardo termina de comer, gentilmente les deja caer lo que ya no quiere para que ellas sacien su hambre y él pueda alejarse sin ser lastimado. Todo en perfecta sincronía de tiempo y oportunidad.

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Su fruto (que da su nombre al árbol) tiene la forma de una salchicha y puede pesar hasta 10 kg. Alimenta otra gran variedad de especies: hipopótamos, puercoespines, mandriles, cebras, jirafas, jabalíes, impalas, ardillas y muchos más. Los humanos lo usan por sus propiedades medicinales. Machacan las semillas y la savia la convierten en un ungüento que es vendido comercialmente para el tratamiento del cáncer de piel. Si se hierve, produce una tintura roja, rica en hierro y utilizada para la anemia.

La madera es utilizada por los lugareños para excavar sus canoas gracias a su liviandad y facilidad para tallar. Muchas tribus lo consideran sagrado y frecuentemente celebran algunas de sus reuniones religiosas bajo su sombra. Algunos creen que colgar una de estas frutas en sus hogares los protegerá de remolinos o tornados; que frotarlo sobre el cuerpo de sus bebés hará que el niño engorde y sea saludable y que colocado sobre el pecho de una madre se estimula el flujo de leche. Y las historias siguen y siguen. ¡Muchas Gracias a nuestro experto y gentil guía de Zambia, Sky o Miyoba Mbaama por enseñarnos sobre el mundo desconocido de las interconexiones de África y por todo tu conocimiento! 😊

Un solo árbol, lleno de su propia vida y del que tantas otras dependen … ¡Qué maravillosa metáfora de lo que se trata la Vida! Todos estamos interconectados, todos dependemos unos de otros, colaboramos, luchamos; siempre en algún tipo de relación con lo que nos rodea. En el mundo occidental, con nuestra cultura enfatizando el lado individual de nuestra existencia, somos tan poco conscientes y nos damos tan poca cuenta de cuánto gravitamos el uno sobre el otro …

La vida y la muerte generan vida. Nosotros, como individuos, somos sólo un eslabón de algo mucho mayor, un instrumento de la Vida misma. Todo es transformación en interdependencia. ¿Somos conscientes de cómo impactamos y cómo nos impactan? ¿De cómo realmente funciona ese impacto y se propaga en diferentes planos? ¿O de cómo nosotros dependemos de diferentes planos? ¿Somos conscientes de que somos parte de una evolución o desarrollo que desconocemos en su mayoría? Muchas veces, nuestras luchas diarias no nos permiten ver el mejor regalo: la vida misma. En un mundo en permanente cambio, con los grandes desafíos que enfrentamos, la Vida sigue evolucionando en su misterio más allá de nuestra comprensión humana.

Me encanta observar animales y diferentes formas de vida. Me abro a una conciencia más profunda, a diferentes formas de percepción, comunicación, interconexión, sincronicidad. Las plantas y los animales se comunican y hablan entre sí de formas que desconocemos. Las jirafas se alimentan en contra del viento para evitar que los árboles se comuniquen entre sí por el aire a través de sustancias químicas, llevan a sus hojas más tanino y advierten a otros árboles para que también lo hagan para ser así menos apetecibles y poder vivir más. Una y otra vez mi mente y alma se extasían con lo que aprendo y aprehendo … Mi intelecto no es suficiente. Mi alma, mi corazón y mi intuición se abren más allá de los conceptos en una experiencia más allá de las palabras.

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La naturaleza nos envuelve, nuestra vida depende de ella, somos parte de ella. La civilización moderna crea la ilusión de que somos seres diferentes y separados. Seguimos dañándonos a nosotros mismos y al mundo en que vivimos. Criaturas majestuosas, bellísimas e inteligentes como elefantes, leones, rinocerontes, leopardos, perros salvajes, pandas, osos polares y muchos más están en peligro de extinción. ¡Y no tan conocidos ni tan majestuosos, pero clave para la interrelación de todos, son desde algunas bacterias hasta muchas especies más complejas a lo largo y ancho de todo el reino de la vida! Estamos arruinando tierra y océanos. Es difícil saberlo con seguridad, por lo que no hay certeza acerca de los números, pero algunos dicen que 1 especie se extingue cada 5 minutos, otros 3 por hora … Algunos datos revelaron una tasa de 100 a 1,000 especies perdidas por millón por año, principalmente debido a la destrucción del hábitat causado por el hombre y al cambio climático. Algunos análisis revelaron que antes de que los humanos evolucionaran, se extinguía anualmente menos de una especie por millón. Cualesquiera que sean los números, es claro para mí que es esencial que los humanos incrementemos nuestra conciencia y hagamos algo al respecto. Un artículo en inglés muy interesante que leí de Jonathan Hahn en la revista Sierra Club: https://sierraclub.org/sierra/sinking-cities-and-rising-seas-near-future-tomorrow?suppress=true&utm_source=greenlife&utm_medium=email&utm_campaign=newsletter destaca la gran amplitud no sólo de la conciencia humana, sino también de lo que hacemos al respecto. Si fuéramos más conscientes de cuán interdependientes somos unos de otros, podríamos hacerlo mejor.

Es increíble el trabajo que están haciendo algunas personas, parejas y organizaciones para contribuir a la conservación, la educación y al fomento del crecimiento sustentable en todo el mundo. Es asombroso ver cómo un solo individuo puede gravitar en el destino de un país y hay tantos ejemplos, especialmente en África. Desafortunadamente, lo opuesto también es cierto.

Estamos todos juntos en esto. Nuestra especie depende de nuestras propias actitudes y de nuestro comportamiento. Solo un esfuerzo conjunto puede llegar a gravitar fuertemente en el futuro de nuestro mundo. Todo lo que hacemos y no hacemos tendrá un impacto en todos los niveles: físico, emocional, mental, social, ambiental y espiritual. Tenemos el deber de expandir nuestra conciencia y generar un impacto positivo en el conjunto de todo lo que nos rodea. ¿Es demasiado tarde? No lo sabemos, pero nos lo debemos a nosotros mismos, a nuestras generaciones futuras y a todos los seres vivos de la Tierra.

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