Con mi familia en Peuma Hue – por Joaquín Campano, 17 años
Jugando en la nieve en Peuma Hue

Jugando en la nieve en Peuma Hue

Éramos diez. El fuego en el hogar paralizaba la mirada de algunos (yo entre ellos, por supuesto). Éramos diez, entre niños y adultos, en el living de La Casa de los Radales, en una noche fresca de invierno. Ya no había tanta nieve, pero sí que la habíamos disfrutado hasta ese entonces. Habíamos ido a hacer snowboard al Cerro Catedral, pero también recorrimos los caminos (vueltos casi travesías entrañables) de Peuma Hue. Mientras que en la zona del Templo, algunos se habían divertido con la pendiente que este brindaba para deslizarse con trineos, e incluso con tablas de snowboard.

ugando en la nieve en Peuma Hue con snowboards y trineos

Jugando en la nieve en Peuma Hue con snowboards y trineos

Haciendo snowboard en Peuma Hue

Haciendo snowboard en Peuma Hue

Mientras tanto, el fuego, casi extinto, esperaba ser reavivado con la vuelta a casa de aquellos que habían disfrutado del paisaje nevado; de los esquiadores, de los niños empapados con nieve derretida en sus pantalones. El calor (y quizás algún chocolate caliente) incentivaba el regreso a la diversión blanca.

El Indio, la Gringa, Goya, Big Guy, eran solo algunos de los caballos que inundaban el paisaje que yo podía apreciar desde mi ventana, luego de un grato día repleto de copos blancos. Corrían, galopaban, relinchaban y esperaban ser vistos por algún huésped que decidiese irse con ellos hacia la montaña solo por un buen rato.

Joaquín, 17 años

26/07/2015, Estancia Peuma Hue.

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