Conectar con la Naturaleza: un camino hacia la salud

por Luz Davico – mldavico@gmail.com

Hoy en día, ¿te imaginás saliendo de tu casa sin barbijo? Suena a un sueño, pero es absolutamente posible: las propuestas de espacios verdes y de conexión con la naturaleza lejos de las multitudes de las ciudades se han popularizado en los últimos tiempos, en parte como respuesta a la necesidad de vacacionar sin añadir más estrés a nuestras vidas (¿puedo ir a este restaurante? ¿hay demasiadas personas en la pileta del hotel? ¿comparto el lobby con mucha gente?) y también acompañando una nueva y feliz preocupación por nuestra salud física y mental.

Primero que nada, tenemos que considerar qué entendemos por conectar con la naturaleza: ¿alcanza con ir a la plaza, o visitar un parque por unas horas? La realidad es que no, con excepción de que sea una práctica habitual y complementada con otras: conectar con la naturaleza implica una relación duradera, emocional y física, que contempla no solo nuestro entorno sino nuestras actitudes y comportamientos. Vacacionar en un parque nacional es tan importante para nuestra conexión con el entorno como aprender sobre la vida salvaje que nos rodea, conectar con nuestras plantas y animales, cuidar nuestra alimentación y ser conscientes de nuestro paso por el planeta, reduciendo el impacto lo máximo posible.

¿Por qué es beneficiosa esta conexión?

La RSPB, la mayor organización sin fines de lucro de Europa dedicada a la protección de la vida salvaje, indica que hay evidencias científicas que vinculan las relaciones positivas de una persona con la naturaleza con su salud y bienestar, especialmente para quienes sufren de condiciones médicas. Estas experiencias además alimentan un círculo virtuoso que afecta a su familia y entorno social, y que a su vez se refleja en un mayor bienestar y conciencia de la biodiversidad y conservación del ambiente. ¡No hay perdedores en esta relación!

Al pie de la cascada

En tiempos de pandemia esto se vuelve especialmente necesario, para nosotros y para la naturaleza. Desde nuestro lado, el encierro de la cuarentena y el sedentarismo del home office nos ha causado estrés, cansancio y hasta problemas físicos: salir a un espacio abierto, sacarnos el barbijo, caminar y respirar el perfume del suelo del bosque nos renueva mental y físicamente. Y del lado de la naturaleza, nuestra ausencia en las calles, la menor circulación de autos y aviones, el silencio de nuestras noches ha dado un respiro al ambiente, e incluso ha generado que algunos animales en las ciudades con zonas verdes avancen sobre espacios donde no se los veía: leones marinos en las calles, gatos monteses en los barrios y ciervos en el patio de nuestras casas. ¿Qué mejor oportunidad vamos a tener para reconectarnos?

Esta situación nos da también una gran oportunidad, de cambiar nuestros hábitos en pos de conservar este inesperado efecto secundario e incluso potenciarlo: educarnos y educar a los nuestros, mejorar nuestras prácticas y nuestras costumbres y elegir con mayor conciencia de nuestro impacto y nuestra huella.

¿Cómo podemos reconectarnos con la naturaleza?

Primero que nada, es importante ser conscientes de nuestro impacto y tomar decisiones considerándolo. Sabemos que es muy difícil cambiar todo un estilo de vida de un momento al otro, pero afortunadamente no es necesario: cada pequeña acción que tomemos suma, y cada vez que la repetimos estamos fomentando un hábito en nosotros mismos y quienes nos rodean, que a la larga resultará en una práctica consciente.

También es importante exigir a nuestros representantes que incorporen el tema en la agenda política: el medio ambiente y su protección son temas que deben ser prioritarios en todos los niveles de gobierno, pues influye directamente en la calidad de vida de todos los habitantes.

Pero, ¿a nivel práctico? ¿Por dónde empezar?

Hay muchas cosas que podemos hacer desde nuestro hogar y desde nuestra humilde posición personal.

Te dejamos abajo una lista de sugerencias, y te invitamos a aportar tus ideas en los comentarios.

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Niño acariciando un caballo

Nuestras sugerencias:

  • Separar residuos y comenzar un compost casero: separar reciclables es tan fácil como tener una bolsita adicional para plásticos, papel y vidrio, limpios y secos. Si nos animamos a un poco más también podemos compostar los restos de verduras y frutas crudas, no hace falta un gran espacio: con un tacho de pintura con tapa en el balcón alcanza, y en unos meses tendremos tierra negra para nuestras plantas y para compartir.
  • Comprar productos sueltos o con paquetes más ecológicos: cada vez hay más propuestas a lo largo y lo ancho del país de tiendas naturistas que nos venden productos en nuestros mismos frascos y contenedores. Si no tenés ninguna cerca, o estás buscando otros productos, considerá antes de comprar si el paquete es reciclable y si es demasiado grande o innecesario. Apoyando a las marcas que toman decisiones ecológicas fomentamos que todas ellas lo hagan.
  • Elegir destinos turísticos con compromisos sociales y con la naturaleza: el entorno donde elegimos descansar indudablemente aporta a nuestra experiencia y a los recuerdos que creamos. Visitar un parque nacional, una reserva ecológica o una granja orgánica nos pondrá en contacto directo con el medio ambiente y la naturaleza que nos rodea, y volveremos no sólo recargados sino también con aprendizajes nuevos y valiosos que quizás un shopping spree no nos ofrezca. Apoyar pequeños proyectos con compromisos sociales permite también aportar a la comunidad y disfrutar de una experiencia más auténtica y memorable.
  • Cooperar en proyectos ecológicos comunitarios: en Bariloche se celebra desde 1988 el Día de las Montañas Limpias, una campaña organizada por el Club Andino Bariloche en la que voluntarios recorren los senderos de montaña recolectando basura; y la Asociación Árbol de Pie genera muchísimas propuestas a lo largo del año en las que se puede colaborar. En cada área del país hay decenas de asociaciones sin fines de lucro como estas que promueven actividades ecológicas y cooperativas que permiten involucrarse con el cuidado del medio ambiente de forma económica o como voluntarios. ¡Una opción para un fin de semana diferente!

Cualquiera sea nuestra elección, y por más grandes o pequeñas que sean las acciones que tomamos, lo importante es tomar la decisión: hacer un cambio en nuestras vidas o afirmar y ampliar un cambio que ya habíamos emprendido, en pos de una mejor calidad de vida.

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